Una buena nutrición, una mejor calidad de vida
Con el paso de los años, las necesidades nutricionales cambian. Una alimentación equilibrada es clave para mantener la energía, fortalecer el sistema inmunológico y prevenir enfermedades crónicas. Comer bien no significa hacer dietas estrictas, sino elegir alimentos que nutran el cuerpo y ayuden a mantenerlo activo y fuerte.
Pequeños ajustes que generan grandes beneficios
Incorporar frutas, verduras frescas, cereales integrales y proteínas de buena calidad —como pescado, legumbres o huevos— puede marcar una gran diferencia. También es importante reducir el exceso de sal y azúcar, preferir preparaciones simples y mantenerse bien hidratado, incluso cuando no se siente sed.
Comer en horarios regulares y disfrutar de las comidas en compañía ayuda a mantener un buen ánimo y a fortalecer los lazos familiares.
Escucha a tu cuerpo y adapta tu alimentación
Cada persona es diferente: lo que funciona para uno puede no ser adecuado para otro. Por eso, es fundamental observar cómo reacciona el cuerpo, respetar el apetito y consultar con un profesional si hay cambios en el peso, el apetito o la digestión. Una evaluación nutricional puede ayudar a crear un plan de alimentación personalizado, equilibrado y fácil de seguir.
